El post de Irene: Bienvenidos al Infierno

Uno de los propósitos de este blog para el año 2013 es contar con la colaboración de “artistas invitados” y estoy muy feliz de contar con mi amiga Irene que se define a si misma de la siguiente manera:


“Informática trasnochada. Agricultora de nivel uno. Indignada a tiempo completo y
capitalista/consumista en desintoxicación: Creo firmemente en que ya no vale mirar sólo lo
que tienes delante, si no lo que está tres continentes más allá. Y de eso va
este espacio.”




Os dejo con su post, titulado “Bienvenidos al infierno” que nos invita a reflexionar sobre los métodos de fabricación de las principales empresas textiles.

———



Pallabi Molla Bosti es uno de tantos lugares inexistentes que no aparecen directamente en Google Maps. En esencia, es un barrio bajo o chabolista, localizado más o menos aquí , en Bangladesh.

En este lugar, imperan las reglas del trabajo que había en el siglo 19 y que nosotros sólo hemos conocido en los libros de historia: Jornadas de trabajo de más de doce horas, barrios enteros de gente que trabaja en los talleres textiles, casuchas de madera, plástico y cartón alrededor del taller. Malaria, cólera, malnutrición y una saludable laguna contaminada de color negro. En fin, el lugar donde a todo el mundo le gustaría criar a sus hijos.

En este lugar, mujeres como Parul, Rotna y Rahela se levantan a las cinco de la mañana, van a por agua a la fuente más cercana, preparan el desayuno para su familia y se van a trabajar. Su jornada, dura oficialmente ocho horas, aunque el salario percibido es tan bajo que casi todas ellas se quedan trabajando hasta las nueve de la noche: en total, diez u once horas de trabajo diario, seis días a la semana por menos de 50$ al mes.

Parul, Rotna y Rahela fabrican prendas de ropa: cortan las telas, hacen las costuras y repuntes, cosen botones, cremalleras o ponen adornos a las prendas. Luego, el gerente del taller, empaqueta lo confeccionado y se lo envía a un gran holding textil que hace de intermediario. Porque Inditex, Primark o H&M no hacen contratos de tu a tu con estos talleres. Qué va, éso tiene demasiado poco glamour. En su lugar, hacen negocio con grandes grupos empresariales de fabricación de prendas que subcontratan a este tipo de talleres donde se trabaja en condiciones de esclavitud que se van destapando de tanto en en tanto.

Mientras tanto, en la otra punta del mundo, entramos a Zara buscando una camiseta. Vemos una di-vi-na con 200 lentejuelas, que por cierto habrán sido cosidas a mano. Esta prenda debe haber viajado como 20.000 kilómetros, más que muchos de nosotros. Giramos la etiqueta y vemos que marca 20 euros. ¿20 euros una camiseta? ¿Que estamos locos o qué? ¡Pero si la tela es papel de fumar y me va a durar temporada y media! No importa, la compramos porque es como cooly nos hace taaanta falta…

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2 comments

  1. Puri Mollá · February 6, 2013

    Mucha verdad en este artículo, aunque no es lo mismo (afortunadamente), por aquí están cambiando mucho las condiciones laborales. Trabajo más de 10 horas al día sin cobrar horas extras por el salario mínimo… y es lo que hay, y si no estás dispuesto a hacerlo, hay un montón de gente que busca trabajo y hará lo que sea.
    Gracias por descubrirme el blog “coca de tomata” es genial.
    Un abrazo.

  2. Irene · February 7, 2013

    Vaya, gracias! Me alegra que te guste! 🙂

    Sí, como apuntas, la calidad del trabajo aquí está bajando muchísimo: bajan los contratos indefinidos y cada vez más suben los temporales. Así, lo tenemos complicado para salir del hoyo…

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